Sandro Martín responde a la polémica del casco de RoRo
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La sexta edición de La Velada del Año sigue dejando cola, y esta vez el foco se ha ido directo al terreno de la organización. Sandro Martín, responsable deportivo del evento, publicó un vídeo para responder a la polémica generada por el casco que utilizó RoRo en su combate contra Samy Rivers, una discusión que ha terminado mezclando equipamiento, pesaje, decisiones internas y hasta acusaciones de favoritismo.
Según la versión de Martín, el asunto del casco no apareció de la nada ni se resolvió a última hora por capricho. Su relato sitúa el primer aviso del equipo de RoRo el 24 de abril, cuando notificaron un “problema de nariz”. Ese aviso, siempre de acuerdo con lo que sostiene Martín, llegó un mes después de que se presentara el modelo de cascos permitido para la competición. A partir de ahí, la historia se fue alargando hasta el 16 de julio, ya en Barcelona, fecha en la que el equipo de RoRo habría entregado por fin el modelo definitivo del casco.
La explicación de Martín intenta dejar una idea clara: la organización no actuó improvisando sobre la marcha, sino que fue gestionando una situación que, según él, se fue demorando por parte del entorno de la participante. En su vídeo, el responsable deportivo insiste en que el único error que reconoce es no haber informado a tiempo al equipo de Rivers sobre cuál iba a ser el casco definitivo. Es decir, admite un fallo de comunicación, pero no acepta que eso suponga una ventaja deportiva deliberada ni una manipulación del combate.
La polémica no se limita al casco. También ha habido ruido en torno al pesaje previo al enfrentamiento, y ahí Martín ofrece su versión con bastante contundencia. Sostiene que el segundo pesaje que exigió el equipo de Rivers no estaba pactado con la organización y que esa petición generó “presión innecesaria” a pocas horas del combate. En otras palabras, según su relato, la exigencia añadió tensión en un momento en el que el evento ya estaba en su recta final y el margen para introducir cambios era mínimo.
Martín también se ha referido a los números del pesaje para defender que no hubo una diferencia que alterara el fondo deportivo de la pelea. Según su versión, ambas boxeadoras marcaron exactamente 50,6 kilos en el primer pesaje y al día siguiente pesaron menos. Con ese dato, el responsable deportivo intenta reforzar la idea de que el combate se desarrolló dentro de los parámetros previstos y que el resultado no depende del casco ni de una supuesta ventaja física derivada del proceso de control.
Otro de los puntos que ha querido cortar de raíz es el de los supuestos favoritismos. Martín niega haber favorecido a alguna de las boxeadoras y rechaza las acusaciones de xenofobia hacia México. Son dos frentes delicados que, según su respuesta, no tienen base en la actuación de la organización. En su vídeo, el responsable deportivo enmarca todo dentro de decisiones técnicas y logísticas, no de preferencias personales ni de sesgos hacia una participante o su entorno.
Para sostener su argumento sobre el trato a los participantes, Martín menciona además varios precedentes de “flexibilidad” dentro del evento. Como ejemplos cita a Ari Gameplays, Plex, Fernanfloo y Gero Arias. La idea que traslada es que la organización ha sido flexible con distintos participantes a lo largo de las ediciones, por lo que el caso de RoRo no debería interpretarse como un trato excepcional o como una concesión inédita. Eso sí, conviene subrayarlo: se trata de su versión de los hechos y de ejemplos que él mismo utiliza para explicar la dinámica interna de la competición.
El contexto, en cualquier caso, es el de una polémica pública que ha ido creciendo alrededor de dos elementos muy concretos: el casco usado por RoRo y el conflicto en el pesaje antes de su combate con Samy Rivers. A partir de ahí han surgido interpretaciones, reproches y acusaciones que han obligado a la organización a salir a hablar. Y cuando un evento de este calibre entra en la fase de explicaciones, ya se sabe: el debate deja de centrarse solo en lo deportivo y pasa a examinar cada decisión, cada mensaje y cada silencio.
En su respuesta, Martín intenta precisamente ordenar ese ruido. Insiste en que RoRo ganó “ampliamente” por decisión unánime, independientemente del casco utilizado. Con esa afirmación, trata de desplazar el foco desde el equipamiento hacia el veredicto final del combate, poniendo el acento en que el resultado fue claro para los jueces y no dependió de la polémica previa.
La cuestión de fondo, sin embargo, es que la controversia ya había hecho su trabajo: situar el combate en el centro de la conversación y obligar a la organización a dar explicaciones. El vídeo de Martín busca responder a las dudas, rebajar las acusaciones y defender el criterio de La Velada del Año, pero también deja ver que la gestión de detalles como el casco y el pesaje puede convertirse, en eventos de este nivel, en un asunto tan comentado como la pelea misma.
Por ahora, el relato oficial que ofrece Martín es ese: aviso tardío sobre el problema de nariz, entrega del casco definitivo ya en Barcelona, un segundo pesaje no pactado que habría generado presión extra, reconocimiento de un fallo de comunicación, rechazo de favoritismos y de xenofobia, y defensa cerrada de que RoRo se impuso con claridad. Con ese resumen sobre la mesa, la polémica sigue viva, aunque la organización ya ha movido ficha para intentar cerrar el capítulo.

