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España · 18 de julio de 2026

Silvia Intxaurrondo planta cara a RTVE por su salario

Este artículo ha sido generado con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas.

Silvia Intxaurrondo ha llevado su pulso con RTVE a los tribunales y, como era de esperar, el asunto ya circula con fuerza en la conversación pública. La presentadora ha demandado a la cadena pública para recuperar su salario anterior, fijado en 253.356,96 euros anuales, y para que se le reconozca la condición de trabajadora “indefinida no fija”.

El caso no nace de la nada. Según los hechos conocidos, la Inspección de Trabajo determinó que la relación de Intxaurrondo con RTVE, que hasta entonces estaba formalizada a través de una sociedad mercantil vinculada inicialmente con Mediatso y Tesseo, debía considerarse una relación laboral directa. En otras palabras: el encaje contractual que se usaba hasta ese momento dejó de sostenerse a ojos de la Inspección, que no lo vio como una fórmula válida para mantener ese vínculo profesional.

A partir de esa resolución, RTVE le ofreció un nuevo contrato ajustado al convenio colectivo interno. La cifra que aparece en ese nuevo escenario ronda los 140.000 euros anuales, bastante por debajo de los más de 250.000 euros que percibía antes. Y ahí es donde el conflicto se ha encendido del todo: Intxaurrondo rechazó esa propuesta y decidió reclamar judicialmente lo que considera que le corresponde.

En su demanda, la periodista no solo pide volver al salario anterior, sino también una indemnización por lo que entiende como una modificación sustancial e injustificada de sus condiciones de trabajo. Su argumento, siempre según el texto, es claro: sus funciones no han cambiado, lo que cambió fue la forma de contratación. Y ese matiz, que en apariencia puede sonar técnico, es precisamente el que ha terminado por abrir un frente legal de primer nivel entre la presentadora y la cadena pública.

La situación tiene además una derivada laboral que no es menor. Intxaurrondo reclama que se le reconozca como “indefinida no fija”, una figura que aparece ahora en el centro del debate por la naturaleza de su vínculo con RTVE. No se trata solo de dinero, sino también de la forma en que se define su relación con la empresa pública tras la intervención de la Inspección de Trabajo.

Mientras el caso avanza, la presentadora sigue al frente de “La Hora de La 1” en RTVE. Esa continuidad en pantalla convive con el litigio, lo que añade un punto de tensión evidente a una historia que ya venía cargada de interés mediático. No es precisamente un expediente discreto: afecta a una figura muy visible de la televisión pública y toca directamente cuestiones de contratación, salario y reconocimiento laboral.

El juicio, además, no ha seguido un camino lineal. Según el texto, se ha pospuesto en alguna ocasión, entre otros motivos por la enfermedad de la jueza. Ese aplazamiento ha prolongado una situación que ya de por sí tenía bastante recorrido, y ha dejado el conflicto en una especie de espera judicial mientras ambas partes mantienen sus posiciones.

En paralelo, el nombre de Intxaurrondo también aparece en especulaciones sobre un posible cambio de rumbo profesional. El texto menciona rumores no confirmados sobre un eventual fichaje por La Séptima, la cadena impulsada por José Miguel Contreras. Aquí conviene ser precisos: se trata de especulaciones atribuidas a “fuentes”, no de un anuncio oficial ni de una confirmación. Y esas mismas fuentes, siempre según el texto, apuntan a que las altas pretensiones salariales de la periodista podrían estar complicando esa negociación.

Ese detalle, aunque no esté verificado como hecho cerrado, explica parte del ruido que rodea su nombre. Porque cuando se mezclan una demanda contra RTVE, una reclamación de salario anterior, una figura laboral discutida y un posible destino televisivo en otra cadena, el resultado es un cóctel perfecto para que el tema salte a redes sociales y se mantenga vivo en la conversación.

Conviene subrayarlo: lo que está confirmado es la demanda contra RTVE, la reclamación de los 253.356,96 euros anuales, la solicitud de reconocimiento como “indefinida no fija”, la resolución de la Inspección de Trabajo sobre la relación laboral directa y la oferta de un nuevo contrato en torno a 140.000 euros. También está confirmado que Intxaurrondo rechazó ese contrato y que el juicio ha sufrido aplazamientos. Todo lo demás, como las supuestas dificultades para fichar por La Séptima, entra en el terreno de la especulación atribuida a fuentes no identificadas.

En cualquier caso, el caso resume bastante bien cómo un conflicto laboral puede convertirse en asunto de interés general cuando afecta a una cara muy conocida de la televisión pública. RTVE, por su parte, se enfrenta a una reclamación que no solo discute cifras, sino también la forma en que se articuló durante años la relación profesional con la presentadora. Y Intxaurrondo, mientras tanto, mantiene su presencia en pantalla al tiempo que pelea en los tribunales por un encaje contractual y económico que considera el correcto.

Por ahora, el expediente sigue abierto y el foco continúa puesto sobre lo que decida la Justicia. Entre tanto, el nombre de Silvia Intxaurrondo seguirá dando juego tanto en los juzgados como en las redes, donde cualquier movimiento en torno a RTVE, su salario o un eventual cambio de cadena se convierte en tema de conversación inmediata.

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